viernes, 23 de enero de 2015

El Cuento de La Veleta Silvestre


Hola! Hoy, aprovechando una pregunta que me hicieron el otro día en los comentarios, y que no tengo nada interesante de ayer, os voy a contar un cuento:










rase una vez, en un pueblo muy muy lejano llamado Brónxtoles, una linda niña que nació, y creció...

y creció...y creció...

Creció hasta límites insospechados, porque su madre, como buena gallega, la alimentaba a conciencia.

(Y ella tampoco le hacía ascos a nada, para qué engañarnos)

A la niña le gustaba bailar, y miraba a las otras niñas que hacían ballet cuando acompañaba a su hermano a kárate, pero su madre no la dejaba apuntase porque estaba muy gordita. 

Así que en vez de eso la apuntaron a gimnasia artística. 

Y a la niña le gustó.

Durante dos años. Y luego se aburrió.

Y sus padres la apuntaron a Sevillanas.

Y a la niña le gustó.

Durante dos años. Y luego se aburrió.

Y sus padres la apuntaron a Baloncesto.

Y a la niña le gustó.

Durante unos meses. Y luego se aburrió.

Y la niña descubrió que se le daba mejor navegar entre libros y ordenadores que entre balones y zapatillas deportivas, así que sus padres la apuntaron a informática e inglés. 

Y a la niña le gustó. Y no hizo más deporte. Y pasó el tiempo, y se convirtió en una bella joven.

Y el hermano de la joven también creció, y le dijo: "hermana, quiero ir a Spinning y no me gusta ir solo, así que te vienes conmigo a ver si adelgazas". 

Y la joven fue, porque era obediente. 

Y le encantó el Spinning. Fue amor a primera vista. 

Después de un año, el Spinning no parecía suficiente. Y la joven añadió aerobic y step. 

Y fue más amor aún. 

Un amor tan grande que no cabía en su gimnasio de barrio. Así que se mudó al más grande que pudo encontrar. 

Y allí conoció al Bodypump, al bodybalance, al bodyjam, al bodyattack y al bodycombat. 

Y la joven se volvió loca. Pasaba tres horas al día con sus amores y no le parecían suficientes. Descuidó a su novio, familia y amigos. 

Y pasaron cosas. Se casó. Se quedó sin trabajo. 

Y tuvo que dejar el gimnasio. Y siguió engordando. Más aún. 

Hasta que un día, su cabeza hizo clic. 

Y volvió al gimnasio. Se reencontró con sus amores, sin tanta pasión como antaño, pero con ilusión, y lo que es más importante, dejó de atiborrarse a comer. 

Y la joven adelgazó, no tanto como le hubiera gustado, pero es que esta historia aún no ha acabado...


Cómo empecé a correr ya lo sabéis. Esto ha sido como una precuela de esas que se llevan ahora en Hollywood.

Si habéis llegado hasta aquí sin dormiros con mi ladrillo, os habréis hecho una idea de cómo soy. Una veleta del deporte, y de todo. 

(De hecho, mis padres se asombran de que lleve 15 años con la misma pareja)

Por eso os podréis imaginar la cara de mi familia cuando dije que iba a correr:




Hace un par de años también me dio la pájara de correr y mi madre, en un ataque de buena voluntad, me compró las zapatillas. Eso si, cuando yo estaba mirando con ojos como platos las super-nike-ultimo-modelo-carisimas me dijo "hija, mejor empieza con unas baratitas, no te vayas a aburrir...ya te compraré si eso otras más adelante"

No daba un duro por mi. Normal. De hecho salí dos días en su momento con las zapas. Que por cierto son las que llevaba hasta ahora, y con las que he corrido la San Silvestre.

(Ves mamá? con retraso pero las he usado, cuándo me compras las super-nike-ultimo-modelo-carisimas?) 


Una vez pasada la San Silvestre, en las compras de reyes, al ver que no hacía más que pedir mallas y demás cositas runners, en mi casa dudaban: "peeero vas a seguir corriendo?" 

Así que nada, respondiendo a la pregunta que me hacían en los comentarios el otro día, en mi entorno llevan divinamente que corra, aunque están sorprendidos, claro. Todo lo que me lleve a adelgazar y a hacer deporte, moverme y estar bien les encanta. Mi madre se preocupa de que llegue tan tarde a casa los lunes, que tenemos entrenamiento en RC, pero bueno, también se preocupa porque coja frío, porque me atraquen en el polígono bronxtoleño y porque se me vaya el tema de las manos (porque están muy acostumbrados a que cuando me da por algo, soy obsesiva).

Mi padre se preocupa porque me lesione y no pueda jugar al pádel con él los sábados. 

Les repito casi a diario (a plasta me ganan pocos) que me tienen que venir a animar a la media maratón. A ver si viéndome correr se enteran de que esto va para largo.


...Bueno, para un par de años, por lo menos. Lo que tarde en llegar a la Maratón de Nueva York y entrar en la ropa de Asics. 

Ayer no hice nada de provecho. Bueno, cenar con las amigas, reírme, pasármelo divino y bichear un pelín en las rebajas. Hoy toca volver a correr, el sábado pádel y el domingo intentaré recuperar el bodypump que perdí, pero no prometo nada. 

El lunes os cuento. Feliz fin de semana! 













2 comentarios:

  1. Se pueden proponer temas?? Genial!!! Yo quiero un día la explicación de porque te llaman o llamas bycheja y también de la burgue, jijiji

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    1. Tomo nota! Gracias por leer y comentar ;-)

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